Somos dos socios fundadores y además matrimonio. Nos asociamos hace dos años, cuando decidimos dejar los trabajos que nos daban seguridad para apostar todo por nosotros, sin ahorros de respaldo. De ahí salió nuestra manera de trabajar: darle para adelante y hacer que las cosas sucedan con la fuerza y la disciplina que requieren.
Trabajamos el posicionamiento de marca y la pauta publicitaria como dos canales paralelos que se empujan entre sí. No funcionamos como proveedor externo: entramos a las entrañas de la marca.
Somos un equipo chico, con experiencia, grandes conquistas y hambre de crecimiento. Más de 50 marcas acompañadas, en Argentina y en Estados Unidos.
Nos autodenominamos así por el ímpetu y la energía con la que encaramos el día a día. Cada marca tiene asignado el equipo completo, no una persona con varios sombreros.
La fortuna favorece a los audaces. Es lo que los vikingos llevaban a la batalla, y es nuestro mantra: nunca quedarnos quietos.
Esta parte del documento no tiene números. Es para que quede claro qué significa cada cosa que nombramos más adelante, porque los términos del rubro suenan a humo hasta que alguien los explica.
Es un documento. Antes de publicar nada, investigamos a fondo el negocio, a quién le hablamos, qué está haciendo el resto del rubro y qué puede decir Solid Home que nadie más esté diciendo. De ahí salen los temas, el tono, los formatos y el orden en que se cuentan las cosas.
Sirve para dejar de improvisar. Sin ese documento, cada semana arranca preguntando qué subimos hoy, y así se termina publicando render, render y render, que es lo que hacen todos.
Son las tres o cuatro cosas de las que la marca habla siempre, con un porcentaje asignado a cada una. Por ejemplo: avance de obra, explicación de cómo se invierte, detrás de escena del proceso constructivo, entrega.
El pilar define que no todo el contenido venda. Una parte enseña, otra muestra cómo se trabaja y otra sí invita a consultar. Cuando están bien repartidos, la cuenta deja de parecer un catálogo.
Un formato es una estructura fija que se repite. Por ejemplo, un video que siempre arranca con una pregunta que la gente se hace, sigue con la respuesta en obra y cierra mostrando el resultado. Una vez definido, se produce sin tener que inventar de cero cada vez.
El guion es el texto de cada pieza: qué se dice, en qué orden, cuánto dura, qué se muestra mientras se habla. Lo escribimos nosotros y llega listo al día de grabación.
Vamos con cámara, luces y sonido a la obra o a la oficina, grabamos lo que indica el plan y editamos. También producimos las piezas que no llevan cámara: placas, carruseles y gráficas.
Después lo subimos nosotros. Horarios, textos, etiquetas y la conversación en comentarios y mensajes quedan de nuestro lado. Es lo que en el rubro se llama community manager, y significa que nadie del equipo de Solid Home tiene que acordarse de postear.
Podríamos prometer doce piezas al mes y cumplirlo publicando doce cosas intrascendentes. La cantidad la define la estrategia una vez que sabemos qué hay para contar, cuántas obras están en marcha y qué ritmo aguanta Solid Home frente a cámara.
Lo que sí está garantizado es la presencia sostenida: las cuentas se mantienen activas todos los meses, con material grabado por adelantado para que nunca haya un hueco, y lo medimos en el alcance que va ganando cada una.
En octubre de este año Clarín publicó una nota sobre inmobiliarias que se volcaron al video en redes. Una de las entrevistadas, Silvia Ferri, afirma que desde que trabaja con redes vende en sesenta días, frente a los cuatro a seis meses que tardaba antes. Otra, Silvana Pelosi, escribe sus propios guiones y aparece en cámara; su primer reel superó el millón y medio de reproducciones.
La misma nota trae la advertencia que nos importa: varios de los entrevistados critican el video atractivo que no informa nada útil. Uno lo resume en una frase que preferimos dejar textual, "la gente busca un departamento, no un payaso".
Por eso el plan se apoya en explicar y no en llamar la atención.
Esto es lo que vemos desde afuera, mirando la cuenta. Lo ponemos primero porque de este diagnóstico sale todo lo que proponemos después.
Toda la presencia digital está concentrada en una cuenta de Instagram. No hay canal de video largo, no hay marcas personales que acompañen, no hay otro lugar donde alguien pueda profundizar después de encontrarlos. Quien quiere saber más no tiene a dónde ir.
Lo que se publica muestra el resultado: cómo quedó, cómo se ve, qué se está levantando. Es material necesario, y está bien hecho, pero contado así se vuelve un catálogo. Cualquier desarrolladora de la zona publica exactamente lo mismo, y el que mira no encuentra una razón para quedarse con una y no con otra.
Es el punto más importante, y pesa más de lo que parece cuando el ticket es alto. Las personas conectan con personas. Nadie se compromete por un lugar lindo: necesita escuchar la historia de por qué se eligió un material y no otro, por qué la distribución quedó así, qué problema se resolvió con esa decisión.
El mejor ejemplo nos lo dio Pablo mismo, mostrándonos su casa. Nos contó por qué el lavadero está arriba, por qué usaron ese material y no otro, por qué la escalera se resolvió de esa forma. Ninguna de esas cosas se ve en una foto, y son exactamente las que generan confianza en alguien que está por tomar una decisión grande.
Esas historias chicas hacen dos cosas al mismo tiempo: acercan y demuestran criterio profesional. Hoy están quedando adentro de la oficina.
En lugar de empujar una sola cuenta, trabajamos un tridente: Solid Home como marca comercial, más dos marcas personales. Las tres se posicionan al mismo tiempo, con una estrategia que las coordina para que no compitan entre sí.
Es el núcleo que integra todo y donde se concentra el grueso del trabajo. Obra, proceso, decisiones constructivas y resultado. Pablo es la cara visible de esta cuenta: quien explica, quien responde y quien pone el criterio profesional sobre la mesa.
Cuenta propia, con presencia frente a cámara, trabajando los temas que no entran en la voz institucional de la empresa: el detrás de escena del oficio, lo que se aprende en obra, las decisiones del día a día. Alimenta a Solid Home sin repetirla.
Sabemos que no quiere estar frente a cámara, y eso no la deja afuera del plan. Hay formatos que funcionan igual: aparecer nombrada dentro del contenido de las otras dos cuentas, prestar la voz sin salir en imagen, o conducir material donde el protagonista es la obra. Su cuenta se posiciona con lo que sí esté cómoda haciendo.
Hoy la gente consume tanto contenido que no se queda con una cara. Hay referentes del rubro inmobiliario que crecieron buscando viralizarse y entrando en la conversación pública, y ese camino le sirve a quien vive de la exposición.
Ese no es el objetivo acá. Buscamos aumentar el alcance, sí, pero puesto al servicio de la autoridad: que cuando alguien esté por invertir, estas tres cuentas sean las que le explicaron cómo funciona el proceso. Para eso hace falta estrategia y un mensaje de marca definido, que es justamente por donde arranca el trabajo.
Con ese tridente se puede construir una marca sólida sin que los tres tengan que aparecer en cámara.
Aparecer frente a cámara no significa abrir la vida privada. No se muestra dónde viven, quién es la familia ni qué hacen el fin de semana. Todo el contenido queda anclado a la empresa, a la obra y al oficio.
Las primeras grabaciones salen rígidas y lo sabemos. El guion llega escrito de antemano, dirigimos en el lugar y concentramos varias piezas en la misma jornada; para la tercera tanda ya es una rutina de trabajo más.
Miramos las cuatro cuentas que nos pasaron y lo que hay alrededor en el rubro. Cada una resolvió el problema de la autoridad de una manera distinta, y de cada una hay algo para tomar. Todo lo que sigue sale de fuentes públicas: sus sitios, sus canales de video y la prensa del sector.
Desarrolladora de CABA y Gran Buenos Aires, con obras en Devoto, Núñez, Villa Urquiza, Caseros y Ramos Mejía, entre otras. Se presenta como la desarrolladora número uno de Buenos Aires, con más de veinte años.
Lo que hacen bien: construyeron toda su comunicación alrededor de cómo se paga. Cuotas en pesos ajustadas por el índice de la Cámara Argentina de la Construcción, un plan de ahorro propio para quien todavía no llega al anticipo, y aceptación de cripto como diferencial. En el sitio tienen una comparativa de crédito UVA contra compra en pozo, que es exactamente el tipo de material que alguien busca antes de decidir.
Lo que se puede mejorar: todo ese material vive en el sitio y en texto. En video tienen piezas institucionales del tipo "quiénes somos", y el CEO aparece dando declaraciones en medios, no en sus propios canales.
Desarrolladora de Córdoba capital, operando desde 2004. En su sitio publican la escala completa: más de diez mil lotes, tres mil seiscientos departamentos, ciento cincuenta colaboradores directos.
Lo que hacen bien: el equipo tiene cara y nombre público. El CEO, el gerente comercial, el de marketing y el jefe de ventas figuran con nombre y apellido, y los dos primeros dan entrevistas largas en medios del rubro. Además convierten la obra en un lugar al que se va: llevaron Casa FOA adentro de uno de sus proyectos y arman una noche abierta para recorrer departamentos modelo.
Lo que se puede tomar: publican avance de obra técnico de verdad, con piezas sobre el hormigonado de un muro. Eso es prueba de trabajo, y es el contenido más difícil de falsificar que existe en este rubro.
Nicolás Pastura lidera Grupo Pastura, desarrolladora enfocada en parques industriales y logística, además de un marketplace de depósitos y una agencia de marketing para desarrolladoras. Conduce un programa de televisión del rubro.
Lo que hacen bien: es el caso más claro de autoridad construida desde una persona. Sus videos no muestran propiedades, explican decisiones: si conviene comprar una propiedad en Argentina, cuál es la clave del desarrollo inmobiliario, cómo se vende realmente una propiedad. Su canal declara que el objetivo es armar una comunidad de inversores, no cerrar una venta.
El mecanismo que nos interesa: usa el formato corto para que lo descubran y manda el material profundo a Instagram y YouTube. Y elige de qué hablar leyendo los comentarios, que es la forma más barata de investigación de mercado que existe. Le habla al comprador común, no a los colegas del rubro.
Estudio de los arquitectos Nicolás Butler y Sebastián Saal, con más de quince años, que proyecta y además dirige obra. Tienen más de cincuenta mil metros cuadrados construidos y obras publicadas en medios de arquitectura internacionales.
Dónde está su fuerza: la marca lleva los apellidos de los socios y la credibilidad viene de la obra publicada. Es un estudio de autor, y eso ya es una forma de tener cara.
Dónde está el límite: no tienen canal de YouTube. Con ese volumen de obra, todo el material audiovisual que podrían estar capitalizando queda sin producir. Es el ejemplo de lo que pasa cuando el trabajo es bueno y la comunicación no lo acompaña.
Las desarrolladoras grandes publican educación financiera, y lo hacen bien: comparativas de crédito, explicaciones de ajuste por índice, planes de pago. Pero lo publican por escrito, en sus sitios.
Los que sí hacen video largo con una cara son los referentes individuales, que hablan del rubro en general y no tienen obra propia que mostrar.
Nadie está haciendo las dos cosas al mismo tiempo: explicar la plata en video, con una cara, parado adentro de su propia obra. Ese es el lugar que proponemos ocupar, y está vacío porque requiere las dos cosas que son difíciles de juntar, alguien que construya y alguien que se anime a hablar.
Instagram es donde la marca se encuentra con gente que todavía no la busca. El formato corto se muestra a quien no sigue la cuenta, así que sirve para aparecer y para que una obra que nadie conocía empiece a sonar.
YouTube es lo contrario: ahí llega alguien que ya decidió informarse y escribió una pregunta en el buscador. Un video de doce minutos explicando cómo se compra en pozo se sigue viendo dos años después, cada vez que alguien busca eso mismo.
El sector ya tiene su circuito de video largo. Hay canales dedicados a capacitar a inmobiliarias y desarrolladores, canales sectoriales con entrevistas a funcionarios y cobertura de expos, portales grandes que entrevistan a los CEO de las desarrolladoras, y podcasts especializados donde se sientan a hablar los referentes del rubro.
Todo eso existe porque la gente de este mercado mira video largo antes de decidir. La diferencia es que hoy esas entrevistas las hace un medio y el desarrollador va de invitado. Un canal propio invierte la relación.
No son dos producciones separadas. De una misma jornada de grabación sale el video largo para YouTube y los cortes para Instagram, porque el material se planifica desde el guion para rendir en los dos lados.
Es la misma mecánica que usa Pastura: el corto trae gente nueva, el largo se la queda. El trabajo de edición es mayor, el de grabación es el mismo.
Estudio ABS, con más de cincuenta mil metros cuadrados construidos y obra publicada en medios internacionales de arquitectura, no tiene canal de YouTube. Es trabajo de primer nivel sin un lugar donde acumularse.
Ese canal, además, es el único activo de esta lista que queda en poder de la marca. Los seguidores de una red dependen de la plataforma; una biblioteca de videos que responden las preguntas del rubro sigue trabajando aunque se corte la pauta.
Un solo servicio, sin módulos para elegir. Estrategia, producción y publicación trabajan juntas porque separadas no rinden: una estrategia sin quien la ejecute queda en un archivo, y publicar sin estrategia es lo que ya hace todo el rubro.
El equipo completo de Mesa Alta trabajando sobre las tres marcas: investigación, estrategia, guiones, grabación, edición, diseño y publicación en Instagram y YouTube.
El honorario es uno solo y cubre el tridente completo. Repartido entre las tres cuentas, cada una se posiciona por poco más de trescientos dólares al mes.
No fijamos un número de publicaciones por mes. Lo define la estrategia según las obras activas, el material disponible y el ritmo de grabación que se pueda sostener, y se revisa mes a mes.
Este trabajo construye autoridad, estructura y una audiencia que confía. De ahí salen consultas y después operaciones, pero por la vía indirecta y con tiempo de por medio.
No es una acción de venta directa. Nadie compra un departamento porque vio un reel el martes. Lo que sí pasa es que, cuando esa persona decide comprar, la marca que viene explicándole el proceso hace meses es a la que le escribe.
Por eso el compromiso es de seis meses y no de uno. En el primer mes se investiga y se arma; recién entre el segundo y el tercero la cuenta empieza a verse distinta; y el movimiento real en consultas aparece cuando hay volumen acumulado y la gente ya reconoce la marca.
Si lo que hace falta es vender tres unidades este mes, el canal es otro y no es este. Lo decimos para que nadie mida este trabajo con la vara equivocada.
Por fases y no por fechas, para que el calendario se acomode al ritmo de las obras y no al revés.
Reunión de arranque, accesos y relevamiento de las obras. Se escribe la estrategia completa, se definen pilares, formatos y tono, y se arma el guion de la primera tanda de grabación. La publicación arranca dentro del mes, una vez que hay material editado.
La cuenta toma frecuencia sostenida en las dos plataformas. Se prueban los formatos definidos y se mide cuáles enganchan. Primeros videos largos en YouTube. Al cierre del mes tres hay datos propios para ajustar el reparto de pilares.
Se profundiza en lo que funcionó y se descarta lo que no. La biblioteca de YouTube ya tiene volumen suficiente para aparecer en búsquedas. La marca empieza a ser reconocida por quien sigue el rubro, y las consultas que llegan vienen más informadas.
Reporte del semestre completo: qué se construyó, qué indicadores se movieron y qué quedó instalado. Se define si se renueva el ciclo y en qué dirección crece el trabajo.
En seis meses se construye la base. Todo lo que venga después se apoya en ella.
Es la garantía con la que trabajamos todas nuestras cuentas. La ponemos por escrito porque pedimos un compromiso de seis meses y nos parece justo poner algo de nuestro lado.
Si al cerrar el sexto mes los objetivos acordados al arrancar no están cumplidos, trabajamos el mes siguiente con el mismo alcance y sin cobrar, hasta dejarlos alcanzados.
Quedan en el documento de estrategia del primer mes, con número y fecha, y los aprueban las dos partes antes de que empiece la producción. Una garantía sobre objetivos vagos no la puede reclamar nadie, así que preferimos cerrarlos desde el día uno.
Los valores concretos de cada indicador salen de la investigación del primer mes, cuando ya sabemos de qué punto parte cada cuenta.
La garantía corre siempre que de su lado se hayan cumplido las condiciones de trabajo que acordamos: las jornadas de grabación en las fechas coordinadas, los accesos a las cuentas y la información de obra que pedimos para producir.
Si la producción se frenó porque no hubo disponibilidad frente a cámara durante varios meses, no hay forma de evaluar si el plan funcionaba. En ese caso lo conversamos antes de que termine el semestre y no al final.
Porque el trabajo de marca tarda en mostrarse y entendemos que eso es incómodo cuando se paga todos los meses. Esta cláusula traslada una parte del riesgo a nuestro lado, que es donde tiene que estar si somos nosotros los que decimos que el método funciona.
Nadie conoce estas obras como ustedes, y todo lo que proponemos parte de ahí. Lo que pedimos a cambio es confianza en los métodos y las herramientas con las que sabemos construir posicionamiento.
Vamos a proponer cosas que la marca nunca hizo, y algunas van a sonar raras la primera vez que las lean. Va a haber incomodidad, y es parte del trabajo, no una señal de que algo salió mal. Pararse frente a una cámara a explicar cómo se compra en pozo entra en esa categoría.
También vamos a decir que no. Si una idea compromete la credibilidad de la marca, o si una promesa comercial no se puede sostener en el tiempo, lo vamos a plantear. Preferimos esa conversación antes que un sí cómodo.
Marcas que confiaron el posicionamiento y la pauta a nuestro equipo, y que siguen trabajando con nosotros.
La onda que le ponen ustedes al hacer las cosas es lo que yo considero más valioso. La voluntad y las ganas con las que hacemos las cosas es todo, y eso lo hemos encontrado en ustedes.
Estoy muy contento de trabajar con ellos, me exigen salir de la famosa zona de confort para crecer. Como cirujano siempre me enfoqué en las cirugías, pero creo que hoy en día es fundamental estar activo en las redes sociales, y el trabajo de ellos me ha vuelto mejor comunicador transmitiendo mi filosofía de trabajo.
Los amo, chicos. Me encanta lo que hacen y confío plenamente en cómo llevan adelante mi imagen en redes sociales. Gracias a estar activa en redes, he tenido nuevas propuestas comerciales interesantes que ni me había imaginado.
Trabajamos juntos desde hace un año. Desde que los conocí sabía que teníamos que trabajar juntos, generamos una relación impecable. A nivel laboral son espectaculares: los resultados que hoy tengo en mi negocio son en gran parte gracias a ellos. Tienen una tenacidad impresionante.
El primer paso es una conversación de cuarenta y cinco minutos para definir quién va a ser la cara visible y qué obras entran en el plan. Con eso arrancamos la investigación.
Sentarse a la Mesa ↗